miércoles, 5 de marzo de 2014

Recuerdo 3 Versión Larga.

Mientras subía las escaleras de su casa, los tres pisos se le hacían interminables, se sentía muy cansada. Había sido un día muy largo, además se tomó dos copas de ron con Inés una vez cerrado el Miss lo que aumentaba la sensación de cansancio le dolían tremendamente los pies, solo pensaba en meterse en la cama y descansar.

Mientras metía la llave la puerta esta se abrió, casi se cae por la violencia con que fue abierta. Ahí estaba su padre delante de ella, con odio en la mirada, observándola, vestido con una simple camiseta interior y un pantalón vaquero, su metro 80 de estatura, sus marcadas facciones y sus ojos negros y llenos de odio se posaban sobre Ana de manera amenazante.

Sin darla tiempo a reaccionar la callo el primer golpe, una fuerte bofetada que la tiro al suelo con mucha violencia, las llaves que estaban en su mano salieron disparadas y fueron a caerse por el hueco de la escalera al caer resonaron en la cabeza de Ana mientras su boca le sabia sangre y un leve hilo de color rojo salía de su boca le había partido labio.

Puta ¿de dónde vienes a estas horas?-.dijo Antonio con un tono de voz roto, mientras se agachaba y agarraba fuertemente del pelo a su hija.- No me gusta que mi hijita este hasta tan tarde por ahí.-. Su aliento olía a alcohol y a tabaco -. ¿O es que mi niña tiene un novio y se olvida de papi?-, su mano se posó sobre las rodillas de Ana e iban subiendo hacia sus muslos.

Ana intentaba apartar, tímidamente y sin ninguna convicción, las manos de su padre que la tocaban peligrosamente los muslos hacia sus zonas íntimas, un no ahogado salió de su voz, mientras su padre más violentamente cada vez intentaba tocarla. Como enfadado porque su hija intentara defenderse aunque fuera de esa manera tan liviana, se levantó y se quedó de pie frente a ella, que permanecía en el suelo con la mirada fija en el suelo petrificada por el miedo. Sin mediar palabra le propino una dura patada en el estómago que hizo retorcerse de dolor a Ana.

¡Zorra!-.Dijo con una voz fuera de sí, tan alejada de aquella voz cálida y dulce que contaba cuentos a Ana y la hacía dormir profundamente. Pisó la mano de Ana y apretó tanto que ella pensaba que se le estaban rompiendo los huesos que hizo que gritara de dolor. Al levantar el pie, Ana pensó que no volvería a poder moverla nunca más, le dolía tantísimo que sentía que estaba a punto de desmayarse, pero aun tuvo que aguantar otra fuerte patada en su pecho, antes de que su padre pegara un portazo y la dejase ahí, inmóvil en el suelo, con el cuerpo dolorido por las patadas, con sangre de su labio partido y con su mano izquierda que apenas sentía.

Se levantó como pudo agarrándose de la barandilla de la escalera con su mano derecha, mientras con la izquierda la que había sufrido el pisotón la coloco sobre su estómago. Empezó a descender por la escalera, no podía volver a su casa con su padre en ese estado la golpearía más, tampoco quería, necesitaba aire. Bajaba los escalones uno a uno, con paso lento, los minutos que tardo en salir a la calle le parecieron eternos.

Una vez en el exterior con el mismo paso lento que había bajado las escaleras, camino hasta el parque a unos 50 metros de su casa. En el parque el frio se hacía más intenso pero ella apenas lo sentía, apenas sentía nada ni si quiera el dolor, todo estaba oscuro. Apenas unas cuantas farolas alumbraban la penumbra. Se sentó en un banco con las piernas encima, acurrucada,metió la cabeza entre ellas, y rompió a llorar.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Guion (Voz en off)

Me llamo Ana y si estás leyendo esto es que ya no existo.

Es  difícil empezar cuando este es el final. Se que hay gente que nunca consigue ser feliz, la vida no está hecha para ellos, siempre cargando con un peso y  un dolor dentro que impide cualquier intento de salir adelante yo soy una de ellas. No recuerdo haber sido feliz, ni siquiera lo he intentado demasiado, acepte hace mucho tiempo que eso era algo inalcanzable. Lo único que me hacía levantarme por las mañanas y poder con estos escombros en los que me he convertido ya no está, ellos se lo llevaron. Sé que lo hacen por su bien y creo que tienen toda la razón pero resulta irónico que al darle una vida mejor me quitaron las pocas ganas de vivir que tenía yo. El será feliz podrá ser por fin un niño normal , no tendrá que esconderse por las noches debajo de su cama por miedo a que el “hombre malo” entre a por él, ni preguntarse porque su padre se mete en la cama de su hermana por las noches y ella llora desconsolada después. Sus dos ojos marrones quiero que sea el último pensamiento que pase por mi cabeza antes de marcharme.

También quiero pensar en Mama  aquella mujer vitalista y optimista a la que la luz  se le ha apagado. Ahora no es más que un cuerpo cansado y enfermo que lucha por  mantenerse con vida. La admiró. Ojalá yo hubiera sido como ella, que pese a estar en un cama postrada desde  hace meses, en los pocos momento que tiene de lucidez aún puede sonreír a sus hijos. Pero la enfermedad y los calmantes no la dejaban muchos momentos de esto y yo nunca he sido capaz de contarle lo que pasa a su alrededor, me limito a poner una sonrisa forzada y decirle que está  todo bien.

Aunque no quiera seguro que mi padre también aparecerá en mis últimos recuerdos. Aún me cuesta pensar en el como lo que es ahora y no como aquel hombre que era antes de perder su placa, media pierna y todo atisbo de humanidad. Un policía entregado a su trabajo que llegaba a casa y aún tenía tiempo de jugar con su princesa como le gustaba llamarme. Ahora de eso no queda nada, un borracho violento y abusador que solo piensa en autodestruirse y destruye con ello a los que estamos a su alrededor. Quizás si me hubiese atrevido hacer algo para alejarlo de nosotros a mi hermano no se le hubieran llevado los servicios sociales y yo no estaría a punto de terminar con mi vida. Pero pese a todo le quiero y me odio por ello.

Mucho se ha escrito y hablado sobre que le lleva a una persona a acabar con todo. Es de valientes dicen unos, no es de cobardes apuntan los otros, ambos están equivocados. No es la falta de valentía lo que nos hace no hacerlo en aquellos momentos en los que estamos a punto, y yo he estado más de una vez créanme, ni cobardía de no atrevernos a afrontar la vida es esperanza. La esperanza es la que te lleva a no tirarte por esa ventana cuando estas  sentada en el borde, la esperanza de que algo va a cambiar, de que como en un cuento un hada madrina va venir a salvarte y convertir tu lúgubre y triste mundo en un bonito cuento con príncipes y princesas. En el momento que comprendes que las hadas no existen, que nada va salvarte que nada nunca cambiará, no hay nada que te impida hacerlo. Y yo hace tiempo que deje de  creer en la magia.
A mucha gente le consuela pensar que puede haber algo al otro lado. Creer que después de la muerte existe un lugar donde uno se puede reunir con sus seres queridos, seguir sintiendo y vivir eternamente les consuela, a mí me asusta y mucho. Es precisamente lo que yo no quiero, dejar sentir, solo quiero descansar. No deseo una eternidad, no quiero estar en un lugar mejor, solo necesito la infinita y fría nada.


Me llamo Ana y esta es mi carta de despedida si estás leyendo esto es que ya no existo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Storyline


Ana caminaba descalza sobre la arena. Sus pequeños pies sentían el frio de aquella tarde de otoño. Mientras paseaba por aquella playa desierta , estaba convencida ese era el final.

Se sentó en el suelo , a un lado poso la carta que doblada que serviría de despedida y al otro una botella de “Jack Daniels” y un bote de pastillas, ambos ya por la mitad. No había vuelta atrás.

Sus ojos negros se perdían en el mar azul y comenzó a recordar.

Pensó en su madre María. Dormía con su pelo rubio sobre la almohada y respiraba dificultosamente. Ana la dio un beso en la frente. miraba a su madre pensando en cuanto la echaba de menos, cuanto la necesitaba y las veces que había deseado que un día se despertará y volviera a ser la mujer enérgica y llena de vitalidad que era antes de que la enfermedad la atrapará . Seguro que ella podría haber conseguido un final distinto para ella.

Dio un trago a la botella y puso en su mano el resto de las pastillas que quedaban en el bote. Su vista se nublo y empezó a sentir que la vida se le estaba yendo y se sintió feliz. Sentía que se iba con sus sentimientos claro , salvo con respeto a su padre , debía odiarle pero en fondo sentía amor y aún pensaba en el como aquella persona que era antes de que todo cambiaría. Los recuerdos ahora pasaban a toda velocidad por su cabeza.

Mientras metía la llave la puerta esta se abrió, casi se cae por la violencia con que fue abierta. Ahí estaba su padre delante de ella, con odio en la mirada, observándola, vestido con una simple camiseta interior y un pantalón vaquero, su metro 80 de estatura, sus marcadas facciones y sus ojos negros y llenos de odio se posaban sobre Ana de manera amenazante.
Sin darla tiempo a reaccionar la callo el primer golpe, una fuerte bofetada que la tiro al suelo con mucha violencia, las llaves que estaban en su mano salieron disparadas y fueron a caerse por el hueco de la escalera al caer resonaron en la cabeza de Ana mientras su boca le sabia sangre y un leve hilo de color rojo salía de su boca le había partido labio.  Antonio con un tono de voz roto, mientras se agachaba y agarraba fuertemente del pelo a su hija. Su aliento olía a alcohol y a tabaco, su mano se posó sobre las rodillas de Ana e iban subiendo hacia sus muslos.

Se levantó y comenzó a caminar hacia el mar , había llegado el momento. Sus pies ya acostumbrados al frio de la arena comenzaron a sentir esa sensación al sentir al entrar en contacto con el agua. Ella ya apenas sentía la combinación de pastillas y alcohol , ya le nublaban los sentidos y le sus pasos se hicieron cada vez más costosos. Mientras el agua comenzaba a cubrirle la cintura pensó en el motivo por el que había tenido que llegar a ese final al que ella estaba segura que estaba destinada.

“Sentada delante de aquel viejo escritorio de roble, Ana lloraba . La mujer de mediana edad , pelo corto rubio y vestida con traje de chaqueta la miraba.
Intento consolar a Ana pero ninguna palabra lograba hacerla sentir mejor ,acaban de arrebatarle a la única cosa que hacia levantarse por las mañanas su hermano , Marcos. En aquel despacho de Asuntos Sociales tomo su decisión, se iría de este mundo ya nadie la necesitaba”.

Ahora el agua la cubría casi completamente y ya apenas podía mantener los ojos abiertos. Mientras veía las hojas de su carta volar cerro sus ojos por ultima vez y por fin pudo descansar.

martes, 11 de febrero de 2014

Presentación

H2O producciones nace de la asignatura de Estructura de Contenidos  que se encuadra dentro del plan de estudios de Grado de Ingeniería Multimedia impartida por la Universidad de Alicante.

Es proyecto que a través de la creación de un cortometraje  audiovisual pretende mostrar las capacidades de sus miembros y  conseguir colaboración para un proyecto de mayores necesidades logísticas, financieras e instrumentales.

H2OProducciones está formado por Oscar Sánchez y Héctor Medina.  
-Oscar Sánchez es diplomado Gestión y Administración Pública, blogero y escritor amateur. Ha realizado diversos cursos de cinematografía en la Universidad de Alicante y colaborado en diversos proyectos diferentes ámbitos culturales. 

-Héctor Medina es técnico superior en Administración de Sistemas Informaticos en Red. Ha realizado diversos cursos de diseño gráfico y programación web. Además, ha participado y dirigidos varios proyectos de creación de páginas web y gestión de base de datos.