Ana caminaba descalza sobre la arena. Sus pequeños pies
sentían el frio de aquella tarde de otoño. Mientras paseaba por aquella playa
desierta , estaba convencida ese era el final.
Se sentó en el suelo , a un lado poso la carta que doblada
que serviría de despedida y al otro una botella de “Jack Daniels” y un bote de
pastillas, ambos ya por la mitad. No había vuelta atrás.
Sus ojos negros se perdían en el mar azul y comenzó a
recordar.
Pensó en su madre María. Dormía con su
pelo rubio sobre la almohada y respiraba dificultosamente. Ana la dio un beso
en la frente. miraba a su madre pensando en cuanto la echaba de menos, cuanto
la necesitaba y las veces que había deseado que un día se despertará y volviera
a ser la mujer enérgica y llena de vitalidad que era antes de que la enfermedad
la atrapará . Seguro que ella podría haber conseguido un final distinto para
ella.
Dio un trago a la
botella y puso en su mano el resto de las pastillas que quedaban en el bote. Su
vista se nublo y empezó a sentir que la vida se le estaba yendo y se sintió
feliz. Sentía que se iba con sus sentimientos claro , salvo con respeto a su
padre , debía odiarle pero en fondo sentía amor y aún pensaba en el como
aquella persona que era antes de que todo cambiaría. Los recuerdos ahora pasaban
a toda velocidad por su cabeza.
Mientras metía la
llave la puerta esta se abrió, casi se cae por la violencia con que fue
abierta. Ahí estaba su padre delante de ella, con odio en la mirada,
observándola, vestido con una simple camiseta interior y un pantalón vaquero,
su metro 80 de estatura, sus marcadas facciones y sus ojos negros y llenos de
odio se posaban sobre Ana de manera amenazante.
Sin darla tiempo a
reaccionar la callo el primer golpe, una fuerte bofetada que la tiro al suelo
con mucha violencia, las llaves que estaban en su mano salieron disparadas y
fueron a caerse por el hueco de la escalera al caer resonaron en la cabeza de
Ana mientras su boca le sabia sangre y un leve hilo de color rojo salía de su
boca le había partido labio. Antonio con un tono de voz roto,
mientras se agachaba y agarraba fuertemente del pelo a su hija. Su aliento olía
a alcohol y a tabaco, su mano se posó sobre las rodillas de Ana e iban subiendo
hacia sus muslos.
Se levantó y comenzó a caminar hacia el mar , había llegado
el momento. Sus pies ya acostumbrados al frio de la arena comenzaron a sentir
esa sensación al sentir al entrar en contacto con el agua. Ella ya apenas
sentía la combinación de pastillas y alcohol , ya le nublaban los sentidos y le
sus pasos se hicieron cada vez más costosos. Mientras el agua comenzaba a
cubrirle la cintura pensó en el motivo por el que había tenido que llegar a ese
final al que ella estaba segura que estaba destinada.
“Sentada delante de
aquel viejo escritorio de roble, Ana lloraba . La mujer de mediana edad , pelo
corto rubio y vestida con traje de chaqueta la miraba.
Intento consolar a Ana
pero ninguna palabra lograba hacerla sentir mejor ,acaban de arrebatarle a la
única cosa que hacia levantarse por las mañanas su hermano , Marcos. En aquel
despacho de Asuntos Sociales tomo su decisión, se iría de este mundo ya nadie
la necesitaba”.
Ahora el agua la cubría casi completamente y ya apenas podía
mantener los ojos abiertos. Mientras veía las hojas de su carta volar cerro sus
ojos por ultima vez y por fin pudo descansar.
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